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La Laguna Alada

Exhibida dentro de la muestra UMBRA, junto a Josefina Astorga y Catalina Correa.

Museo de Arte Contemporáneo Quinta Normal, Santiago de Chile, 2022

Tejido en gasa vuelta y tafetán, hilado de algodón y cuerda de algodón teñida con barro. 

94 x 350 cm.

Video duración 13:36 min.

Edición y postproducción: Héctor Godoy Medina. Diseño sonoro: Espectral Sonido​

Fue en un  ensueño que imaginé cuatro momentos: hacer una cesta, teñirla con barro, deshacerla, y hacer otro tejido con el mismo hilo. Este ciclo se transformó en una deriva improvisada, entre unas preguntas oscuras que me guiaron hacia la humedad, y otras que suben hasta ahora, como las burbujas del aire que dejo escapar en el nado. Quería tanto sentir la humedad de la cuenca del amazonas. En ese otro lado de la cordillera, el agua satura los ríos y la tierra. Y el agua llama a más agua, que se mueve sobre la selva en ríos voladores que viajan desde el atlántico hasta chocar con Los Andes. Apretada contra la cordillera, el agua nutre las nacientes de los ríos y se devuelve para humedecer el centro oriental del continente.

 

Qué caudal aéreo alimenta mi pasado? Cuándo y en qué latitud se aprieta contra Los Andes? Intentaba tocar algo antiguo, volver a un comienzo, recordar algo olvidado. Y observar cómo inicia un inicio. Empecé a tejer con la primera técnica que me enseñó mi abuela. Entonces tejí una cesta con cuerda de algodón, un tejido circular y espiralado. Me metí adentro y me quedé ahí.

Toque la desintegración, lo podrido, lo que muere deshaciendo las formas conocidas. Nadé en lagunas en una zona que es entrada al Amazonas, cercana a las tierras bajas de Bolivia. Y de una de sus orillas recogí barro para teñir la cesta. Un barro que se forma debajo de la capa de hojas que caen de los árboles, cuando las raíces y las hojas se convierten en una presencia limosa gris marrón, a medio camino entre lo vegetal y lo mineral. La cesta dejó de ser blanca. A la orilla del atlántico nordestino la destejí y volvió a ser cuerda. Con un grupo de artistas jóvenes de la ciudad capital de Paraíba deshicimos las cuerdas, y con esos hilos gruesos hicimos ovillos que llevé al valle del mapocho.

 

El tejido que cae en la sala reúne dos estructuras de tejido: gasa vuelta y tejido plano, que se organizan para dejar aparecer el hilo oscurecido de la cuerda teñida, flotando junto a la gasa y su transparencia. Se dice que en la cultura chancay se tejían gasas para usos funerarios, usando hilos torcidos a la izquierda. La torsión, como momento y como fuerza, se revela como un principio en el tejido, aquel que permite la creación de un hilo.

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